A mi taller no solo se viene a coser.

Se viene a parar. 

A desconectar un rato del ruido de fuera.

A sentarse, sacar las telas... y empezar,  sin prisa.

Hay días en los que apenas hablamos, concentradas cada una en lo suyo.

Y otros en los que se mezcka todo: costura, risas, historias, dudas...

y esa sesación de estar en un sitio donde una puede ser tal cual es.

A mí siempre me ha gustado que el taller sea así.

Un lugar tranquilo, bonito, cercano.

Donde no importa si sabes mucho o estas empezando.

Donde lo importante es el proceso.

Porque coser no es solo coser.

Es elegir una tela que te gusta.

Es equivocarte y volver a empezar.

Es ver cómo algo que estaba en tu cabeza empieza a tomar forma con tus manos.

Y eso... tiene algo especial.

Muchas veces me han escrito personas diciéndome:

"me encantaría ir a tus clases... pero no puedo".

Y durante mucho tiempo eso se quedaba ahí.

En una conversacion bonita...

pero imposible.

Hasta que un día pensé:

¿y si pudiera llevar un poquito de este taller a sus casas?

Y así nació el Club.

Pero no como una academia sin más.

Ni un sitio donde acumular vídeos.

Sino como una forma de seguir viendo la costura como la vivimos aquí:

sin prisas, paso a paso, aocompañadas.

Dentro del Club no solo se aprende a coser.

Se aprende a mirar las telas con calma.

A entender cada paso.

A disfrutar del proceso sin esa sensación de "tengo que hacerlo perfecto".

Cada una desde su casa, sí...pero con esa sensación de no estar sola.

Y eso, para mí, era lo importante.

Porque al final, lo que yo quería no era enseñar solo técnica.

Quería compartir una forma de vivir la costura.

Si alguna vez has sentido que te gustaría coser así...

con calma, disfrutando, sin presión...

quizá este sea tu sitio.

Te dejo aquí el enlace

Nos vemos dentro del taller.

Cual quier duda o pregunta, déjamela en comentarios.

Te leo.

Eva.